jueves, 5 de mayo de 2011

Siria se Prepara para un Nuevo Viernes de Furia

Al acercarse el octavo viernes de protestas en Siria, la tensión abruma a sus habitantes, atrapados en medio de la propaganda estatal que muestra un país normal y pacífico y la campaña opositora que describe caos y violencia.

En Damasco, no es suficiente salir a la calle y mirar alrededor para saber lo que ocurre en realidad, pues hay indicios para inquietarse tanto como para tranquilizarse.

El transporte público funciona con regularidad, se puede ir a trabajar, al mercado, a los restaurantes, a pasear o estudiar.

Las escuelas y universidades están abiertas, los mercados aparecen abastecidos de alimentos, los comercios abren normalmente, los hoteles admiten reservas sin problemas.

Pero también es notoria la presencia de los cuerpos de seguridad estatal que normalmente no están a la vista de los ciudadanos.

Cuartel

El estadio de la Plaza de los Abasíes, donde hubo un animado partido de fútbol hace dos días, se convierte los viernes en un cuartel para policías camuflados de civiles listos para intervenir en cualquier manifestación.

La mayoría de los sirios piensa que este viernes o en el peor de los casos el próximo se resolverá finalmente este conflicto que comenzó con protestas ciudadanas el pasado 18 de marzo.

Pero también se teme que este viernes las protestas se intensifiquen, pues Siria conmemora el Día de los Mártires, en honor de nacionalistas árabes ejecutados en 1916, durante la ocupación turca.

Estas ejecuciones ocurrieron en la céntrica plaza Al Merje, la Plaza de los Mártires, el mismo lugar donde el pasado viernes se apostó un grupo de policías antimotines en previsión de protestas.

Junto a ellos, un grupo aún más numeroso de hombres vestidos de civiles que portan palos, barras de hierro, bates de béisbol, cachiporras y hasta ramas de árbol, estaban listos para disolver cualquier manifestación contra el gobierno.

Sin turistas

Todavía hay algunos turistas que transitan sin ningún problema delante de estas fuerzas de seguridad.

Pero quedan pocos extranjeros en Damasco, pues la mayoría de los que trabajaban en la ciudad se han ido apresuradamente luego de las advertencias de varios países para que sus ciudadanos dejen Siria.

Los extranjeros también viven entre dos mundos diferentes, uno descrito fuera de Siria por los medios de comunicación internacionales y otro, el de su rutina diaria en Damasco.

Un estudiante de árabe de nacionalidad británica cuenta que tomó la decisión de irse luego de que su familia lo llamó tras ver un noticiero hace unos días.

"Yo me voy porque mi abuelo ha llorado al llamarme por teléfono luego de ver las noticias. Pero en realidad quiero quedarme, porque me siento seguro aquí", dice John.

"Mi abuelo piensa que en todas partes hay francotiradores en los tejados y que no hay alimentos. No puedo convencerlo de que eso no es cierto", relata.

Rutina

Desde que hace siete semanas comenzaron manifestaciones contra el gobierno, aún no ha ocurrido ninguna protesta importante en el centro de la capital que sea suficiente para alterar la rutina diaria.

La oposición afirma que en distintos lugares de Siria han muerto más de 500 civiles en protestas pacíficas y el gobierno dice que medio centenar de soldados y policías han fallecido en enfrentamientos con grupos que califica de terroristas.

Las noticias de grandes manifestaciones reprimidas con violencia y de campañas gubernamentales de arresto llegan desde los suburbios de Damasco, a varios kilómetros de distancia.

O desde Daraa, el epicentro de la rebelión, a 100 kilómetros al sur y desde ciudades como Homs y Hama y otros pueblos situados al norte de Damasco, a más de 200 kilómetros.















Fuente:Noticias 24

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