sábado, 14 de mayo de 2011

Detectan el "Oceano de Fuego" de Una Luna de Júpiter

La luna Io es el mundo más volcánico del Sistema Solar y los científicos piensan que ahora tienen una mejor idea del por qué.
Cada año, la luna de Júpiter expulsa cerca de 100 veces más lava a su superficie que los volcanes de la Tierra.

Una nueva evaluación de la información proveniente de la sonda Galileo de la NASA sugiere que toda esta actividad está siendo alimentada por un gigantesco océano de magma que se encuentra debajo de la corteza de Io.

Investigadores informaron en la publicación científica Science que este reservorio extremadamente caliente tiene, probablemente, unos 50 kilómetros de espesor.
Y esa cifra es sólo un mínimo. Podría ser mucho más gruesa, indicó el autor principal del estudio, Krishan Khurana, quien está afiliado al Instituto de Geofísica y Física Planetaria de la universidad UCLA en Estados Unidos.

"Cuando los científicos comenzaron a buscar observar las imágenes de Io, desde las naves espaciales Pioneer y Voyager en los años 70, la luna parecía muy extraña", señaló a la BBC.

"De inmediato los científicos se preguntaban muchas cosas y una de las interrogantes era: '¿por qué los volcanes están presentes en toda la superficie? 'Bueno, es porque hay un acuífero gigante de magma justo debajo de la corteza. Eso es lo que nuestro estudio nos está diciendo".

Volcanes

La actividad volcánica de Io está determinada por su planeta madre, Júpiter. La enorme masa del planeta gaseoso provoca mareas colosales en la luna que apretan y tiran de su cuerpo, causando el derretimiento de sus rocas.
Sin embargo, la distribución de los volcanes de Io es muy diferente a la de la Tierra. Están por todas partes, mientras que en la Tierra los volcanes tienden estar en los límites de las placas tectónicas, las losas enormes de roca fría que cubren la superficie de nuestro planeta.

Las lecturas del magnetómetro de la sonda Galileo de la NASA indicaron que la luna estaba dramáticamente distorsionando el campo magnético de Júpiter, pero aún no quedaba claro lo que estaba pasando en el interior de Io para producir tal efecto.

Tras varios años de trabajar en el problema e identificar la solución, los científicos concluyeron que todo se reduce a la naturaleza de la roca en la luna y cómo se comporta cuando se derrite.

"Los datos estaban disponibles desde hace unos siete u ocho años. Sin embargo, en ese momento no podíamos explicar lo que estábamos viendo", explicó Khurana."Experimentos posteriores en física de minerales encontraron que cuando las rocas ultramáficas -que son muy ricas en magnesio y hierro- se funden, su conductividad se dispara en orden de magnitud. Y es esa conductividad muy alta la que puede crear el tipo de 'huella' que hemos visto. Por lo tanto, necesitábamos la física de minerales para actualizar nuestros datos", agregó.

Las pruebas demostraron que las huellas detectadas por Galileo son consistentes con una roca como la lherzolita, una roca ígnea rica en silicatos de magnesio y hierro. Este tipo de roca puede ser encontrada, por ejemplo, en Escandinavia.

Io se presentó entonces como un mundo que imita un cuerpo mucho más grande en tamaño.
Su capa de océano de magma es por lo menos de 50 kilómetros de espesor, y probablemente representa al menos el 10% del manto lunar en volumen. Su temperatura probablemente supera los 1.200 Cº.

Este acuífero se encuentra debajo de la corteza, a unos 50 kilómetros de profundidad. El manto - la capa intermedia del interior de la luna- probablemente se extiende por entre 700 y 800 kilómetros. ¿Y en el centro? Las mediciones de gravedad sugieren que es de hierro y, posiblemente, líquidos - muy parecida a la Tierra.

"La luna en tamaño tiene sólo alrededor de un cuadragésimo del volumen de la Tierra, en masa tiene sólo un sexagésimo", señaló Khurana."Y, sin embargo debido a la enorme cantidad de calor generada por las mareas que Júpiter levanta en esta pequeña luna, su estructura interna es muy similar a la Tierra o a un planeta más grande que tiene mucho de tectónica en él", concluyó.















Fuente: BBC Mundo

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