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Wikileaks y los trapos sucios de los países árabes


El diario libanés Al-Akhbar ha publicado esta semana casi 200 cables que revelan información sobre países de Oriente Medio y Norte de África y sus relaciones con EEUU. La mayoría no aparecen, al menos de momento, en la página de Wikileaks, ni tampoco en los medios que trabajan con Wikileaks. Los contenidos se suman a los ya publicados y son suficientes para exponer alianzas, encuentros y desencuentros que se ocultan tras el discurso oficial de gran parte de los gobiernos árabes y Estados Unidos.
Los cables hacen referencia a Egipto, Irak, Marruecos, Túnez, Libia, Argelia, Mauritania y Líbano y pueden verse clasificados por país  aquí (la página está en árabe pero al pinchar sobre cada bandera pueden verse los cables originales en inglés). Se suman a los escándalos que han causado filtraciones anteriores, como las que publicó el diario egipcio AlMasry Alyoum, y que revelan, entre otras cosas, que fue Egipto quien financió la construcción del muro de Gaza, y no EEUU, como se decía oficialmente.
De la gran cantidad de información por país quizás lo más delicado es lo relativo a Líbano. Las filtraciones revelan datos como que en 2008 el Ministro de Defensa libanés Elias Murr dio a diplomáticos estadounidenses un mensaje para que estos lo pasasen a oficiales israelíes: queel ejército libanés no resistiría la invasión israelí siempre que esta cumpliese ciertas condiciones, entre ellas respetar ciertos límites y no atacar comunidades cristianas. Un guiño del gobierno libanés al ejército israelí con la esperanza de que este acabase con la resistencia de Hezbollah y las comunidades del sur, donde tiene más apoyo. No es difícil imaginar la indignación que esto puede causar no sólo entre los numerosos libaneses y árabes que apoyan a Hezbollah, sino entre quienes ven, una vez más, las mentiras que encubren los oscuros intereses sectarios en la región.
Conocidos analistas de Oriente Medio como The Angry Arab describen los documentos como “explosivos” y preven graves consecuencias, algo que no sorprende dado el nivel de represión de la mayoría de los gobiernos de la región contra cualquier forma de oposición. De momento Túnez ya ha bloqueado el acceso a Al-Akhbar y Wikileaks, en línea con su política habitual de cerrar y prohibir páginas que no se alinean con la versión oficial de las autoridades (ya hablamos de la censura en Túnez aquí) y Egipto ha cerrado distintas páginas críticas con el gobierno como la conocida Aymansalem, que llama a la desobediencia civil.
Lo que sigue siendo una incógnita es cómo llegaron los cables a Al-Akhbar y si habrá más filtraciones publicadas en otros medios. El Director del periódico ha insistido en que su fuente se mantendrá anónima, lo que da a entender que no ha sido Wikileaks quien los ha entregado directamente. Wikileaks se comprometió en un principio a entregar los cables sólo a cinco grandes medios, pero podría estar haciendo llegar parte de la enorme cantidad de información por otros canales.
Según Josh Rogin en Foreign Policy, Wikileaks podría haber perdido el control de sus cables. Cita a una fuente del lobby estadounidense que representa a países de Oriente Medio.
“La prensa local en muchos de estos países está informando de cables que todavía no han sido publicados en los medios a los que Wikileaks ha ido entregando la información. Hay nuevas filtraciones de fuentes extrañas, de think tanks, de los mismos países implicados… Muchas menciones en la prensa a cables que aún no se han publicado y que no tenemos ni idea de dónde proceden”
Esta misma fuente especula con que puedan ser los mismos gobiernos quienes están seleccionando filtrar selectivamente la información de la que disponen para tener el margen suficiente para volverla en su favor. De ser esto cierto ¿estaríamos ante una guerra de cables en la que cada país comenzará a airear la información que pueda controlar, que menos le perjudique o que salpique a otros? En el mismo artículo se cuestiona:
“Ningún gobierno en su sano juicio puede usar esto en su beneficio porque daña sus relaciones con EEUU”
De las reacciones, tanto de los gobiernos árabes como de la mayoría de los afectados por las filtraciones, se deduce que las repercusiones de Wikileaks no serán de conflictos diplomáticos o un aumento de las tensiones entre países debido a lo que se revela en los cables. Lo que verdaderamente preocupa a los Estados no es tanto la verdadera naturaleza de sus relaciones con el resto de países, sino su imagen pública y en qué lugar queda su país para el resto del mundo.
Según Mohammad El-Gohary, responsable de Social Media de AlMasry Alyoumun grupo de usuarios árabes anónimos está poniendo en marcha el proyecto Arabic Wikileaks, que pretende traducir las filtraciones relacionadas con Oriente Medio y Norte de África y organizar las traducciones ya hechas. Entre otras cosas, para organizar la información y asegurarse de mantenerla libre de la manipulación de los gobiernos.  Se puede encontrar más información en la página del proyecto en Facebook, que ya tiene casi 10.000 seguidores.
En Túnez, otro de los países afectados por las filtraciones, existe un proyecto colaborativo que recopila todos los cables entre el Departamento de Estado de EEUU y su embajada en Túnez:Tunileaks, iniciativa que parte del blog colectivo inependiente Nawaat.
Las filtraciones de Wikileaks muestran, una vez más, la enorme brecha global entre gobiernos y sociedades civiles,  aún mayor en los países árabes, pero también la capacidad de movilización de las sociedades civiles y el nivel de participación ciudadana.

Fuente: www.periodismohumano.com 
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2 comentarios to "Wikileaks y los trapos sucios de los países árabes"

  1. Anónimo says:

    Sin duda wikileaks ha penetrado algunas de las mas oscuras camaras de la diplomacia internacional especialmente la norteamericana donde se fraguan lo mas asqueroso y repugnante de la politica mundial.
    Como ciudadanos del mundo no permitamos que wikileaks desaparezca, TENEMOS DERECHO A CONOCER todos los artilugios utilizados para mantener este inhumano sistema.

  2. Anónimo says:

    En España nos gustaría que Wikileaks dijera a todo el mundo qué pasó realmente con el 11 M. Muchos lo intuimos, solo falta demostrarlo.
    Por otro lado está claro que la sociedad civil debe movilizarse para que los gobiernos supuestamente democráticos lo sean realmente y no unas marionetas al servicio de determinados intereses y multinacionales.
    No podemos evitar el mal pero si nos quedamos callados nos hacemos cómplices del mismo.

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