martes, 21 de diciembre de 2010

Saddam Hussein Ordenó Escribir un Corán con su Propia Sangre

A finales de los 90, el dictador iraquí Saddam Hussein se reunió asiduamente con una enfermera y un calígrafo islámico para elaborar la reliquia más macabra del régimen: un Corán de 600 páginas escrito con 27 litros de sangre extraídos semanalmente durante dos años de las arterias del sátrapa. El estrambótico Corán, que se exhibe en la gran mezquita de Bagdag, resulta un regalo envenenado para el régimen iraquí, que trata de pasar la ominosa página del baazismo.

El Corán de hemoglobina del dictador resulta aun más paradójico en tanto el régimen de Saddam Hussein era laico y siempre se distanció de las teocracias vecinas, como su archirrival Irán, gobernada por la Revolución Islámica desde 1979. La cripta donde se guarda el Corán está cerrada con tres llaves, cada una en mano de un guardián, de modo que se necesita una decisión consensuada para dejar entrar a alguien.

Según escribe Martin Chulov, corresponsal de The Guardian en Bagdag, “la cripta de la mezquita de Bagdag que guarda los 114 capítulos del libro sagrado de los musulmanes ha permanecido tres años fuera de la vista –y la mente-, mientras que los que gobiernan Iraq han procesado dolorosamente los otros remanentes culturales de los 30 años de Saddam y del Partido Baaz”.

Un antiguo miembro del régimen baasista citado en por el cronista inglés afirma que “lo que hay aquí no tiene precio, vale absolutamente millones de dólares”. Pero además de un tesoro de dudosa valía, el Corán escrito con sangre es una bomba de tiempo se mire por donde se mire.

“Dice mucho acerca de él. Nunca se debe poner en un museo sin embargo, porque es algo que ningún iraquí quiere ver. Quizás en el futuro podría ser enviado a un museo privado, como objetos de recuerdo de los los regímenes de Hitler o Stalin.”

Con el tiempo, el legado de Saddam Hussein y sus 30 años de brutalidad puedne convertirse en parte de un debate más individual en la conciencia nacional de Irak, al igual que los debates que tuvieron lugar en Alemania a finales de 1940 después de la expulsión de los nazis.

Abbas Joody Shakir al-Baghdadi fue el calígrafo encargado de trabajar en el Corán. Se sentó con Saddam durante dos años después de recibir una llamada telefónica del propio tirano. Sadam, en ese punto, había decidido volver a abrazar a su religión después de que su hijo mayor, Uday, había sobrevivido a un intento de asesinato.

El resultado del trabajo Baghdadi fue un libro exquisitamente diseñado que podría tomar su lugar en cualquier exposición de arte - si no fuera por el hecho de que fue escrito con sangre.

“No me gusta hablar de esto ahora”, dice Baghdadi, hablando por teléfono desde EE.UU. el estado de Virginia, donde ahora vive. “Ha sido parte dolorosa de mi vida que quiero olvidar.”

Para los seguidores del viejo régimen supone un símbolo de la resurgencia de los suníes en el poder, que aún siguen hostigando al gobierno con ataques armados y coches bombas. “Debemos tener esto como un documento de la brutalidad de Saddam, porque no debería haber hecho esto“.
Mientras los creyentes, consideran un error y un “terrible pecado” la ocurrencia de Saddam.




Fuente: Noticias 24

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