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Análisis EFE: El poder del dinero propició el desastre en el Golfo

El poder del dinero propició el desastre en el Golfo de México, donde al igual que en Wall Street, los reguladores dejaron un amplio margen de maniobra a una industria que campó a sus anchas, según expertos consultados por Efe.

“Es la misma historia una y otra vez pero en distintos sectores”, dijo a Efe Richard Olson, director del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de Florida, quien cita como el ejemplo más reciente lo ocurrido en Wall Street.

Seguir Leyendo... La Comisión de Valores, dice Olson, “se quedó dormida en los laureles” a la hora de vigilar a los grandes bancos de Wall Street con las consiguientes consecuencias dramáticas para la economía mundial y ahora es el Servicio de Gestión de Minerales (MMS) el que ha quedado en evidencia.

El MMS, una agencia hasta ahora desconocida encargada de supervisar las exploraciones de petróleo y gas, ha resultado ser un organismo “corrupto” en palabras del presidente de EE.UU., Barack Obama, quien ha denunciado la “estrecha relación” entre reguladores y regulados y ha prometido “limpiar la casa”.

Un informe independiente publicado el 25 de mayo por el inspector general del Departamento del Interior señala que los reguladores del MMS aceptaban con frecuencia regalos de la industria y que compartían mesa y mantel, a gastos pagados, con los responsables de las empresas que debían de supervisar.

El diario The Wall Street Journal, por su parte, relataba este martes como el MMS aprobó de forma casi instantánea tres cambios solicitados por BP en el plazo de 24 horas en el pozo que exploraba en el Golfo, que quedó abierto a raíz de la explosión el 20 de abril en la plataforma operada por la multinacional.

En una de esas instancias el cambio recibió luz verde en el plazo récord de “cinco minutos”.

“El MMS estaba demasiado cerca de la industria y lo que parece es que le dio carta blanca para que se autorregulase”, dijo a Efe Steffen Schmidt, de la Universidad de Iowa.

No falta quien aduzca que la complejidad de las exploraciones petrolíferas en aguas profundas hace que el sector público dependa del conocimiento técnico acumulado por el sector privado.

Pero Daniel Kaufmann, ex director anti-corrupción del Banco Mundial y analista ahora del centro de estudios Brookings Institution en Washington, responde así ante ese argumento: “Que no me vengan con cuentos”.

Kaufmann dice que si no existiese “captura” o control, ese menor conocimiento podría superarse recurriendo a estudios independientes o contratando a consultores independientes externos.

El experto dice, además, que el sector público podría considerar, al igual que hacen países como Singapur, mejorar los sueldos de los funcionarios sobre todo en ciertos sectores como el de la energía o las finanzas donde hay una clara diferencia con el sector privado.

“No es que la situación no se pueda resolver”, aduce Kaufmann, quien señala que el problema de fondo son los que él llama “sobornos sutiles” como las invitaciones a viajes y otros regalos.

A eso se suma el que a menudo representantes de la industria asumen puestos clave en las agencias reguladoras, una práctica común durante la presidencia de George W. Bush, pero que también se ha repetido con otros presidentes.

De esa forma la industria tiene acceso directo al poder político.

La tercera vía de influencia son las campañas políticas, a las que las compañías de petróleo y gas han contribuido tradicionalmente de forma generosa.

Obama llegó a Washington con la promesa de que reduciría la influencia de los grandes intereses en la política, pero los expertos creen que todavía le queda mucho por hacer.

“Esto no va a ser fácil de arreglar sobre todo porque la demanda y necesidad de petróleo es tal que va a ser difícil tener unos reguladores muy hostiles que desincentiven a la industria a la hora de invertir”, pronostica Thomas Schwartz, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Vanderbilt (Tennessee).

El propio secretario del Interior, Ken Salazar, dejó claro en una audiencia el pasado 18 de mayo que EE.UU. depende del petróleo que obtiene con las perforaciones en alta mar en un espaldarazo a su continuidad pese al catastrófico derrame en el Golfo.

Por Teresa Bouza
EFE

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